El Niño Hiperactivo. Déficit de atención

deficit atención niños No existe un enfoque psicoanalítico del TDAH, déficit de atención con o sin hiperactividad ya que los psicoanalistas consideramos que ese diagnóstico carece de toda seriedad y validez. Es un cómodo saco descriptivo en el que caben todas las conductas habituales de cada uno de nosotros. En mi libro El niño hiperactivo se pueden consultar los cuestionarios más habituales que se utilizan para establecer este diagnóstico y puede comprobarse que quien, por sus respuestas, no pueda ser incluido por déficit de atención puede entonces ser diagnosticado de hiperactivo. Gran parte de los psicoanalistas no nos sometemos a la inconsistencia de las rígidas pautas del DSM-IV y en cambio ante las dificultades del niño intentamos escuchar la versión de los padres y en especial el propio discurso del niño y observamos sus maneras de comportarse, a partir de lo cual intentamos descifrar el porqué el niño puede tener ciertas manifestaciones que le dificultan su actividad y su existencia. No consideramos de valor alguno las clasificaciones y etiquetas totalitarias masificadoras que pretenden imponernos la psiquiatría, las neurobioquímicas y las Terapias Cognitivo Conductuales.

Los comportamientos que según la descripción del DSM-IV son susceptibles de ser diagnosticadas de TDAH, déficit de atención con o sin hiperactividad, pueden ser algunos de los siguientes: falta de atención, errores, descuido, falta de escucha, incumplimiento, no finalización de tareas, encargos y deberes escolares, extravío de objetos, exceso de movimientos corporales, de discurso, dificultades para guardar turno e interrupción e inmiscusión en actividades, juegos y conversaciones de otros. Comportamientos normales en niños, adolescentes y adultos.

El Dr. Fred A. Baughman Jr., neurólogo infantil y miembro de la Academia Americana de Neurología, que ha ido expresando por todo el mundo su postura en contra de la administración de drogas a los niños, afirmó: “No existe un sólo ‘trastorno de comportamiento’ que se haya podido comprobar que sea una enfermedad o algo orgánico o biológico”. Según denuncia el British

deficit atención niñosSegún denuncia el British Medical Journal, todos los procesos normales de la vida, nacimiento, envejecimiento, sexualidad, tristeza, infelicidad y muerte, están siendo sometidos a permanente medicación. Este fenómeno es designado como, "promoción de enfermedades". El cansancio, el mal humor, la desgana, la falta de concentración, la timidez, la inapetencia sexual, la impaciencia, las dificultades para relacionarse con la gente, las crisis religiosas, internet, las consolas, la play station, los teléfonos móviles, pueden recibir una descripción terminológica médica y ser diagnosticadas como enfermedades para las cuales existe el correspondiente fármaco.

Una clínica psicoanalítica en la infancia comienza por escuchar a los padres hasta poder conocer sus versiones acerca del niño o adolescente, supuesto motivo de consulta, para poder intentar ordenar hipótesis posibles acerca de las circunstancias concretas que pudieran haberse hecho presentes en el momento del desencadenamiento o agravamiento de los síntomas alegados. ¿Cuáles pueden ser las circunstancias que pueden haber desencadenado o agravado los síntomas del niño? Si bien esas circunstancias no tienen límites, quizás algunos ejemplos pueden resultar clarificadores, como por ejemplo el nacimiento de hermanos, la muerte de un familiar o allegado, discusiones de los padres, separación de los padres, secretos de familia, maltrato psicológico o físico, abusos sexuales, acoso escolar, padres autoritarios, alcohólicos, toxicómanos o afectados psíquica u orgánicamente, sentirse discriminados por sus padres en relación a otro u otros hermanos, presencia invasiva de familiar o familiares en el hogar, enfermedades, accidentes, cambios de residencia y de colegio, escenas traumáticas y un inagotable etcétera. También procederemos a tomar conocimiento de si el niño y/o adolescente considera que sus conductas le perturban o le provocan malestar a él o si éstas molestan exclusivamente a alguno de los padres, a ambos, o a sus docentes. Investigaremos asimismo su historia escolar, las características de su escuela, de sus docentes y compañeros de aula y la historia de la pareja.

Somos una especie constituida por seres individuales, todos diferentes y en consecuencia por niños también todos diferentes resultado de padres diferentes, de entornos distintos y de muy variadas historias. En oposición a ello el DSM es un manual que pretende clasificar a los seres humanos en delirantes categorías diagnósticas de las cuales no cabemos.

La tarea del psicoanalista ante la consulta por los comportamientos molestos de un niño debería ser la de informarse, sin juicios previos, de esos comportamientos y de los estados de ánimo del niño en cuestión, a veces molestos para el mismo, a veces para la familia y otras para sus docentes, e intentar hacerse hipótesis acerca de las posibles causas, escuchando al niño y a sus padres, sin aceptar diagnósticos previos, sin etiquetar y mucho menos medicar, salvo pruebas constatadas de disfunciones o lesiones que deberían ser medicadas exclusivamente por neurólogos, únicos profesionales preparados para ello. En la inmensa mayoría, nuestra tarea es intentar ayudar a remover los obstáculos que pudieran estar perjudicando o limitando al niño y que suelen provenir de su historia o del período que está atravesando.

El niño hiperactivo. Défcit de Atención

En mi libro El niño hiperactivo aclaro que no hay un enfoque psicoanalítico del TDA/TDAH por cuanto ese diagnóstico carece de validez. Es un saco descriptivo, inventado por el DSM, en el que caben todas nuestras conductas habituales. Según el Ministerio de Sanidad ha habido un fuerte incremento en los envases prescritos de metilfenidato. De 239.000 envases en 2003 se pasó a más de 615.000 en 2007 y en esa proporción continuó aumentando, En los nueve primeros meses de 2008 también se recetaron 27.472 envases de atomoxetina, de reciente introducción en el mercado. Uno de cada tres niños holandeses toma fármacos para la hiperactividad. Seis millones de niños estadounidenses viven sometidos a medicación. En el periodo 2005-2009, según la OMS, el consumo mundial estimado de metilfenidato aumentó un 30%.

El malestar del ser humano es señal de alarma de su psiquismo de que hay algo de lo emocional que debe afrontar y resolver y que se manifiesta como ansiedad, depresión, angustia y estrés, en sus diferentes denominaciones, y que es lo que puede provocar disminución de la presencia activa de dopamina, de noradrenalina o de serotonina, esta última un regulador de una extensa gama de funciones psíquicas y orgánicas que influye en el sueño, en los estados de ánimo, las emociones, los estados depresivos, todo tipo de desequilibrios mentales, el funcionamiento vascular, el de las vísceras y los músculos, la frecuencia del latido cardíaco y regula la secreción de hormonas como los estrógenos, testosterona y la del crecimiento. Se ignora que consecuencias va a acarrear su ingestión en la pubertad en el crecimiento y en las manifestaciones del desarrollo y la identidad sexual. La Comisión Europea reconoce que hasta un 90 por ciento de todos los fármacos autorizados nunca han sido evaluados para su consumo infantil, lo cual corrobora la realidad de que los niños no participan en los ensayos previos a la comercialización. Sin embargo, una vez en el mercado, éstos se administran en la infancia sin prever las mayores y riesgosas reacciones adversas que puedan llegar a provocar en sujetos con una constitución tan diferente a la de los adultos.

Debemos conseguir que la administración de medicamentos se adecue equilibradamente a las estrictas necesidades del paciente, con precaución por los posibles riesgos de los afectos adversos. Que su autorización esté garantizada por investigaciones y pruebas efectuadas por organismos competentes, libres de toda sospecha de connivencia con la industria farmacéutica. Que la medicación se prescriba en caso de enfermedad y no para compensar los inevitables desequilibrios en los estados de ánimo y comportamientos que inevitablemente produce la vida cotidiana y que requieren abordajes distintos a los medicamentosos. Que se sancione y erradique la corrupción alimentada por la industria farmacéutica. Nuestra campaña no cuestiona a los médicos ni a la medicina sino a los que desvirtúan y transgreden sus propios juramentos hipocráticos.